Perros con Rabia

Personal 16 de May del 2008

Así comenzó la mañana.

Bah, no precisamente me desperté y tenía perro scon rabia al lado de mi cama mirándome fijo, pero, luego de despertarme, no querer levantarme, con una exitación por ser día viernes y porque después de varios días, hoy nos volveremos a ver, decidí levantarme, subir la temperatura del calefón, abrirle la puerta a La Juana para que salga a respirar el fresco y puro aire de la mañana y me entré a bañarme.

Es el mejor momento. Todo en silencio, sin apuros, con el vapor del agua caliente, el espejo empañado y las gotas que salpican los productos de belleza. Tu cuerpo está diferente por la mañana. La inspección frente al espejo es diferente. Te percatás de cosas que en otros momentos pasan desapercibidas. Las marcas abdominales cerca de mis caderas. Las había notado mucho tiempo antes… años, pero hacía mucho qu eno les prestaba atención: siguen ahí. No entiendo cómo. En un cuerpo como el mí, que no conoce gimnasio, no entiendo como están ahí.

Es una de las partes que mas le gustan a las mujeres. O por lo menos a mi prima. A los chicos también.

Shampoo, sentir la espuma, salir, secar el baño, ordenar, sentarme en la cama desnudo con la toalla humeda  ami lado. Mirar hacia afuera y adivinar el día. Como estará? Ah sí: 26 grados para hoy. No va a ser necesario llevar abrigo. Y me tengo que poner lindo. En una de esas almorzamos juntos.

Y mirar las noticias del día por internet. Amo despertarme y levantarme temprano y tener tiempo suficiente para hacer mis cosas ami ritmo por las mañanas antes de cumplir con las obligaciones. Amo eso. Amo desayunar tranquilo. Estar en silencio, o con la radio de compañia. Amo.

Y a la calle.

Se me vino a la cabeza de Culture Club “Move Away”, y decidí buscarlo en el iPod como primer sonido matutino. Es viernes. Me puedo permitir escuchar un buen tema movido. Más si es de los 80s. Mucho mas si es una versión extendida. Excelente. Y decidí caminar por la Liniers. Amo esa calle. Las casas con jardines al frente. El aire, la tranquilidad, los colores. Las formas y la luz que se filtra por entre los árboles. Y los perros que corrían. A otro. Iba con la cola entre las piernas, señal de muy asustado y defensa, corría a toda velocidad, y pensé: en el mundo de los humanos, sería un ladrón y quienes lo corren la policía? Sería un asesino o violador y el resto de los perros por detrás los vecinos indignados? Les habrá robado un hueso? No llegué a ninguna conclusión. Y seguí caminando.

Muchos se volvieron, pasaron por mi lado y se detuvieron en una esquina, como una “barrita” de amigos junto a un chico que esperaba un taxi seguramente. Me estaba acercando y pasé entre ellos: uno era hermoso. Pelo negro cortito, ojos celestes casi blancos, cuerpo fornido y musculoso. La verdad que el perro callejero era precioso. Y me sonrió. Te das cuenta cuando un perro te sonríe. Por su mirada. Sólo por eso. Y ahí fué cuando otro, se me avalanzó encima y me mordió la pantorrilla derecha.

No le tengo miedo a los perros. jamás. Nunca. De hecho, es la primera vez que alguno intenta atacarme y me muerde. O sea, me mordió, pero el pantalón no permitió que me lastimara. Sólo sentí por todo el camino la marca de sus dientes en mi pierna. Porqué me mordió? No lo sé. Cómo dije, no demostré miedo porque simplemente no les tengo, y amo los perros. No pudo haber percibido el miedo desprenderse de mis rodillas, porque simplemente no existe ahí para ellos.

Y así comenzó la mañana.

Un par de cuadras después, decidí llamar a la municipalidad para informar y que hagan algo con ellos. No porque desee que encierren a esos perros, sino porque hace unas semanas hubo un brote de rabia en la ciudad con unos perros que estaban regalando en el Paseo de las Artes. Entonces pensé que podría haber mas brotes. La rabia es peligrosa, los perros no. 

Obviamente que no encontré solución llamando ni a la Policía, ni a la Municipalidad, ni a otro número que me dieron. Desistí. Move Away seguía sonando. Y decidí enviar un mensaje de texto: Buen día mi amor. Exitos hoy con el examen. Va a salir todo bien. Te amo.

Y sonó el teléfono.