Día de San Expedito
Personal 19 de May del 2008
Hoy 19, es el día de San Expedito. En realidad, el 19 de Abril para ser más exactos. Pero todos los 19, no es mala idea, agradecerle a este Santo, que está detrás de las causas urgentes.
Hoy tengo que agradecerle. No sabia que día era, ni cual día le correspondía a San Expedito, pero, una semana atras, me senté con mi prima, en su departamento, mi nueva temporaria casa, y nos pusimos a rezarle y pedirle.
Es increíble como la mente humana funciona. Miles de imagenes van pasando por la cabeza cuando uno decide “pedir” algo. Pasan las caras de quienes apreciamos, y de quienes estamos alejados, e incluso por ellos pedimos, dejamos de lado rencores, enojos, broncas, dejamos de lado todo por un par de minutos para subir al cielo una plegaria, un deseo sincero, un pedido silencioso del cual somos testigos sólo nosotros. La energia sube, sube, se expande, y como millones de partículas se dispersa y cada una de ellas, en forma de pequeñas luciernagas o polvo luminoso llega a quienes deseamos el bien, y se posa sobre ellos. Ahí, en ese mismo intante, quedaron grabadas las palabras y nuestros deseos en el universo, en Dios, en Buddha, en Alá, en las estrellas o en una galletita Oreo.
Creemos en lo que nos gusta creer. Y cuando pensamos que no creemos en nada, lo hacemos. Creemos en el momento de pedir, desde adentro, sinceramente, con el corazón, con esperanza, con alegría, con miedos y con dolor. Con esperanza.
Y todo llega. San Expedito es a quien debo agradecerle esta vez. Alguna vez fué a Santa Rita, la que te dá y te quita, pero esta vez, San Expedito, el nuevo, el recomendado fué el que estuvo a la caza de cada una de las plegarias de esa noche.
Y una semana después, tocaron la puerta. Y una carta, un papel, unas palabras parecían ser la respuesta que estaba esperando. Y la ayuda que necesitaba. Hoy es 19. No sabía que era el día de San Expedito. Hoy llegó la solución a uno de mis problemas y trabas. Hoy. Podría haber llegado mañana… o la semana pasada. Pero llegó hoy: 19 de Mayo. Y se nos erizó la piel con mi prima cuando nos fijamos en su estampita que un día como éste, es el día al cual tenemos que agradecerle.
Al cielo, a Dios, a Buddha, la Alá, a las galletitas Oreo o al Dios MIlanesa… no importa. Lo importante es creer. Y elevar. Elevar siempre, desde el centro del pecho, la sincera plegaria.